En los últimos 30 años, la disponibilidad de agua en el municipio cayó 83%, pasando de 350 a solo 60 litros por segundo en temporada de estiaje.
𝐄𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨, 𝐞𝐥 𝐭𝐮𝐫𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐦𝐚𝐬𝐢𝐯𝐨, 𝐥𝐚 𝐚𝐠𝐫𝐨𝐢𝐧𝐝𝐮𝐬𝐭𝐫𝐢𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐧𝐞𝐫í𝐚 ejercen una presión creciente sobre nuestras cuencas, poniendo en riesgo el abastecimiento futuro.
Toda el agua que llega a Zacatlán depende de la lluvia y de la capacidad de infiltración de nuestros bosques.
𝑪𝒖𝒊𝒅𝒂𝒓 𝒍𝒂𝒔 𝒛𝒐𝒏𝒂𝒔 𝒂𝒍𝒕𝒂𝒔 𝒉𝒐𝒚 𝒆𝒔 𝒈𝒂𝒓𝒂𝒏𝒕𝒊𝒛𝒂𝒓 𝒂𝒈𝒖𝒂 𝒎𝒂ñ𝒂𝒏𝒂.

